lunes, 17 de julio de 2017

De Sabaiza a Lantxurda





Domingo, 16 de julio de 2017

Hace ocho años nació este blog con la idea de dar a conocer los rincones más visitados y, también, los más ocultos de nuestro término municipal y de los alrededores de Tafalla.
Topónimos, anécdotas, datos históricos y aportaciones de lectores han ido apareciendo a lo largo de 311 publicaciones. 
Ha tenido momentos de más interés y otros de menos. La colaboración con Ahora Zona Media supuso un incremento de lectores y las colaboraciones puntales con la revista Tilín Tilón han dado como resultado que más de 106.000 visitantes hayan entrado a, por lo menos curiosear, los recorridos que hemos hecho a pie. 
Después del parón que ha supuesto el Camino de Santiago, que he tenido la suerte de poder realizar saliendo desde Tafalla, volvemos a la carga con nuevas propuestas. 
Otra vez van a ser relatos de excursiones nuevas o ya realizadas. Un lector me dijo una vez que el tema es prácticamente inagotable. Las personas, el paisaje y la climatología casi nunca son iguales.
Esto es Tafalla a pie. Recorridos por el término de Tafalla y alrededores. Ojalá que los podamos seguir disfrutando.

Hoy nos vamos a Sabaiza. El amigo Sergismundo me pasó un recorrido interesante que sube a Lantxurda, la cima de la sierra de Izco. 
Son las 08,00 horas. Ya no hay termómetros en el barrio. 
Cuando llegamos a Sabaiza, la temperatura es de 18º. El día viene fuerte. 

No te pongas al sol en verano, ni te fíes de escribano. 

Damián y su galga Vera nos van a acompañar.



Aparcamos junto al caserón que hay a la entrada de la finca y tomamos el camino que va de frente.  
Las pistas se encuentran en buen estado, mejor que la carretera que sube del cruce de Leoz. 
Los pinos, bojes y quejigos comienzan a formar dos paredes en el trayecto. Las esquilas suenan en la espesura del bosque. 
Al doblar un recodo, media docena de caballos están comiendo apaciblemente entre los arbustos.


Nos miran con curiosidad, pero siguen metiendo el hocico en el pequeño abrevadero en el que se adivina que hay abundante agua. 
Seguimos subiendo mientras disfrutamos del increíble paisaje. 
Nada más pasar un corral, nos desviamos por un camino a la izda. para volver más tarde al principal. Merece la pena.


09,20 horas. Balsa de Sabaiza. La sequía ha hecho estragos en ella. La recordamos en otras ocasiones, sobre todo después de algún húmedo invierno, con el agua hasta la orilla y el reflejo de los pinos en sus limpias aguas. 
Volvemos al camino. 
Seguimos ascendiendo. Una langa franquea el paso. La abrimos, pasamos y la volvemos a cerrar porque, aunque parezca una obviedad, dejarla abierta supone la fuga del ganado con el consiguiente perjuicio para la explotación de la finca. 
El parque eólico está situado a nuestra izda. 
Los molinos mueven perezosamente sus aspas con la vista puesta en el sur.



Una carreterilla asfaltada nos acerca hasta las inmediaciones de una subestación eléctrica.



Entramos en una zona de palomeras que desemboca en una senda herbosa.
La última cuesta antes de llegar a la cima es corta y cómoda. 




10,10 horas. Lantxurda. El vértice geodésico está medio escondido entre los bojes. Los árboles pueblan todo el contorno y la visión del paisaje es nula. Pero, a pesar de ello, satisface haber subido hasta los 1.035 m que coronan la sierra de Izco. 


El lugar es ideal para hacer la parada reglamentaria y reponer fuerzas. A la sombra del arbolado, el bochorno acaricia como una suave brisa. 
El descenso al punto de partida es distinto a la subida. El camino viejo ha sustituido a la pista asfaltada. 
La vegetación es más cerrada y en la espesura se puede ver el escaso caudal que baja por el barranco Linar. 

En las estribaciones de la Higa de Monreal, hay un pequeño valle llamado comúnmente "La Vizcaya". Sabe mucho de cazadores y caza. Las palomas pasan fieles y puntuales cada año, y se quedan un día en sus encinares. 
Los conejos y las liebres montañesas se sienten cómodos y libres en una extensión deshabitada, con pocas probabilidades de encontrarse con un enemigo cazador. 
Y la caza mayor, el feo jabalí, se ha hecho amo de todo. Arbusto y flores, manzanas silvestres, frutos y bellotas (...) (P.M. Flamarique)(Historias, sueños y leyendas de la Valdorba).



Una zona de hayas se antepone a una ladera de robles y pinos que, en otoño, es una explosión de ocres y verdes. 
Continuamos bajando hasta llegar al camino que hemos llevado por la mañana. Salimos a un claro y nos damos cuenta, entonces, del calor que hace. El sombrío del bosque ha hecho que la excursión fuera tan agradable. 
11,45 horas. Iglesia de la Asunción. 




Aunque está cerrada, nos acercamos un momento hasta su atrio. El lugar es agradable. El edificio está completamente rehabilitado y muy bien conservado. 
La excursión ha terminado. 
El regreso a casa atravesando la Valdorba serrana es, como siempre, un espectáculo. 
La temperatura es alta. Hemos entrado en la canícula del verano. Del Carmen a la Asunción, si no cambia mucho, tocan días de sofoquinas.